Ricardo Sánchez Martín >Deporte, cuerpo y espacio urbano > #AACC_Mallorca

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19 Dic 2019
Por aatomic

La vinculación del deporte a la Modernidad es algo apenas discutido. De hecho, se puede considerar que el deporte es una Metacultura de la modernidad que acompaña, o quizá mejor, anuncia y facilita los procesos de modernización y desarrollo específicos. La relación entre el “proceso de civilización” y el “proceso de deportivización” de las sociedades fue la clave de la teoría figuracionista de Norbert Elias donde se mostraba la importancia de asumir nuevas reglas de juego que facilitaran un nuevo código moral para ordenar la vida social, política y económica de la emergente sociedad capitalista y meritocrática moderna. De hecho, la modernidad sacraliza el deporte convirtiéndolo en un poderoso aparato simbólico y ritual ya que los valores cardinales de la modernidad se encarnan en el deporte: rendimiento, productividad, eficacia, eficiencia, logro, búsqueda del récord… El cuerpo simbólico del deportista.

 

La aparición del deporte moderno, con las características centrales de la modernidad (racionalización, burocratización, especialización, etc.), y sus normativas y marcos legales específicos, generó sus propios diseños arquitectónicos y urbanísticos (estadios, pabellones, polideportivos, pistas de esquí, puertos deportivos, frontones, velódromos, etc.).

 

En efecto, el espacio deportivo adquirió un papel estructurador en la configuración de la ciudad al distribuirse por la trama urbana de acuerdo a la racionalidad del funcionalismo aplicado a la instalación deportiva y a la zonificación de los espacios de uso urbano. Así, en las últimas décadas del siglo XX el deporte pasa a ser considerado un importante instrumento en los proyectos de regeneración urbana. De hecho, la fuerza simbólica del deporte permitía la aceptación por parte de la ciudadanía de los proyectos de remodelación urbana a través del deporte. En definitiva, con el deporte se legitimaban intervenciones encaminadas a mercantilizar la ciudad, implementando políticas higienistas en el espacio urbano con la voluntad de sacar del espacio público a los grupos sociales no deseados y ofrecer una imagen de ciudad exenta de conflictos, armónica e ideal. Una ciudad fake.

 

 

Sin embargo, el sistema deportivo está en permanente ebullición. Nuevas formas de práctica deportiva con lógicas motrices y sociales diferentes se desarrollaron con fuerza en los años 80 y 90 del siglo pasado. El deporte contemporáneo se diversificó (a pesar de que podamos encontrar en su diversidad líneas de fuga o tendencias hegemónicas). El desarrollo de nuevas prácticas, especialmente los llamados deportes urbanos como el skate, patines, running, escalada urbana, etc.; y los deportes en el medio natural como el senderismo, barranquismo, raids de aventura, bicicleta de montaña, ala delta, parapente, escalada  etc. tienen características diferenciadas con respecto al denominado deporte moderno. Estas nuevas prácticas deportivas se caracterizaron por situarse como contrapunto desinstitucionalizado, desburocratizado, informal, desterritorializado (en espacios no normativizados), autoorganizado, etc. Experimentos deportivos y sociales. El incremento en el número de practicantes y su expansión por el espacio urbano y el espacio natural dio lugar a la planificación y diseño de “instalaciones deportivas” adecuadas. Facilitar para controlar mejor. Así, Pociello junto con el arquitecto Laurent Rollin presentaron en 1989 lo que denominaron la “Site d’aventures sportives” (SAS) que trataba de combinar el concepto clásico de gran estadio deportivo con las funcionalidades necesarias para la práctica de estas nuevas modalidades deportivas en el medio natural. La SAS se presentaba como una pirámide a cuatro caras, dotada de una plataforma superior a una altura de unos 35 metros cuya orientación estaba determinada por la relación de vientos dominantes. La SAS era un gran fake. Una nueva embestida colonizadora y privatizadora del entorno rural con aires posmodernos. Un proyecto similar, pero en el ámbito urbano, se diseñó por la agencia de arquitectos y urbanistas Jacques Levy para Ville d’Angers, en concreto se trataba de la plaza Saint-Serge, en 1991. Lo que ellos llamaron un producto urbano complejo para múltiples usos y funciones no dejó de ser, como en el caso anterior, el diseño de un espacio fake que acentuaba el proceso de globalización y colonización comercial del espacio público urbano.

 

Actualmente estamos viendo como prácticas deportivas que estaban en la periferia del sistema deportivo moderno y posmoderno están ocupando el centro hegemónico simbólico por lo que se refiere a su imaginario social y al incremento de practicantes. Me estoy refiriendo a prácticas basadas en el entrenamiento funcional como el Street Workout (calistenia), el Crossfit, el parkour, carreras como la Spartan Race, Survivor, Tough Mother, etc. Estos deportes implican también diseños adecuados de los espacios de práctica. De nuevo, el espacio público se transforma para acoger estos deportes que en muchas ocasiones son los demandados por la población. Es por ello que estamos convirtiendo nuestras plazas y vías públicas, no ya en polideportivos (funcionales y reglados), sino en “pistas americanas” llenas de obstáculos donde practicar la hazaña y desarrollar cuerpos formidables, en muchos casos con patrocinio comercial que... te da alas. Sin embargo, deberíamos entender que estas nuevas prácticas deportivas se basan en la popularización de la épica, la expansión del reto, la ludificación del rebasamiento, del rendimiento, de la proeza, del desafío continuo. Son prácticas basadas en la superación permanente de los límites personales, psíquicos y físicos. Prácticas deportivas adictivas que encarnan los rasgos fundamentales de la sociedad del rendimiento de la que habla Byung-Chul Han. Una sociedad que enaltece el poder sin límites, que sustituye el control social por el autocontrol. La explotación por la autoexplotación. Y que acaba haciendo de la depresión y el “estar quemado” sus dolencias generalizadas. Una sociedad sin límites que acaba en el cansancio. Cuerpos de rendimiento para las nuevas comunidades de excelencia. Comunidades fake. El nuevo Magaluf deportivo y social.
 

[1] Levi-Strauss (1968) C. : Mitologias. Lo crudo y lo cocido. ED FCE. México.

[2] Updike J. (2008): Conejo en paz. Ed Fabula Busquets.Barcelona.

[3] Bartra R. (1997): El salvaje artificial. Ed Destino. Barcelona

[4] Maza G. Ramírez Corzo D. (2016): Turismo, espacio público y deporte.Construyendo la ciudad zombi en el frente marítimo de Barcelona. I Congreso Internacional de Sociología y antropología del turismo. Universidad de Granada.

[5] Bauman Z: Vida liquida.

[6] Chul- Han B : La sociedad del rendimiento

[7] Maza G: Los lunes al sol. Diari L´Esporitu. 2016.

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